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Nikon F5Nikon AF-S 24-70mm/2.8G ED | 24mm

Película Ilford FP4+ | ISO 125

Después de pedir los permisos, unos meses haciendo las fotos, revelando los negativos, hojas de contacto y finalmente escaneando las fotografías seleccionadas, mañana daremos los primeros pasos en el montaje del audiovisual sobre el Tren y el Tranvía de Soller que he estado preparando junto a mis compañeras Carolina y Esperança, como uno de los trabajos de final de curso en el CEF.

Nos quedan unos quince días para hacer una selección conjunta y montar la historieta que nos gustaría contar, procesar las imágenes para darle más homogeneidad, seleccionar la música y… uf, estoy empezando a agobiarme.

No hay que agobiarse… así que voy a enseñaros algunas fotos que se han colado entre los rollos de fotos del audiovisual. Son fotos que o bien hacía mientras buscábamos fotos para el audiovisual, o que hacía para terminar el rollo de película si quería revelar el carrete por cualquier motivo.

Antes de ver las fotos, quiero felicitar a todos los que han hecho posible que este tren haya celebrado este año su centenario y agradecer la colaboración de todos los empleados de Ferrocarril de Sóller S.A. en especial al personal de los talleres, por abrirnos las puertas tanto a los trenes como a las instalaciones y dedicarnos su tiempo a explicarnos un montón de detalles que desconocíamos y algún que otro secreto de este tren tan nuestro.

Los perros de Erwitt

Nikon F5 | Nikon AF-S 24-70mm/2.8G ED | 50mm

Película Ilford FP4+ | ISO 125

Vimos estos perros atados a una papelera en el mercado medieval de Sóller. Inmediatamente los tres pensamos en los perros de Elliott Erwitt, aunque pensándolo bien, creo que desde que conocí las fotos de Erwitt, cada vez que fotografío un perro me acuerdo de alguna de sus fotos… imagino que es a eso a lo que algunos llaman inspiración y otros directamente copiar jejeje.

Quedada “Un Carrete al año no hace daño”

Nikon F5 | Nikon AF-S 24-70mm/2.8G ED | 35mm

Película Ilford HP5 | ISO 400

Nikon F5 | Nikon AF-S 24-70mm/2.8G ED | 24mm

Película Ilford HP5 | ISO 400

Estas son dos de las fotos que pude rescatar de uno de los carretes que disparé durante una quedada organizada por Cata Loshuertos y que tituló “Un carrete al año no hace daño” y del que, por culpa de una gran metedura de pata, velé más de la mitad de las fotos. Como dije en la última entrada, “a base de ostias se aprende”.

El marinero

Nikon F5 | Nikon 80-200mm 2.8 (versión antigua) | 100mm

Película Ilford FP4+ | ISO 125

Realmente no se si este señor es marinero o no, pero cada vez que veo la foto mirando las hojas de contacto pienso “anda, el retrato del marinero”, así que imagino que salvo que algún día vuelva a encontrármelo en el Puerto de Sóller, seguirá siendo “El marinero” toda la vida.

El pescador del puerto de Palma

Nikon F5 | Nikon AF-S 24-70mm/2.8G ED | 50mm

Película Ilford FP4+ | ISO 125

Esta es una de esas fotos que hice para terminar el carrete. Iba a por el coche y me di una vuelta por el puerto de Palma, frente a la lonja. Me quedaban dos o tres fotos, pero por la forma en la que monto los carretes, posiblemente la última foto quedaría o con celo por encima o cortada por la mitad, así que ya iba con la idea de disparar sólo cuando viese una foto que me interesara.

Paseando vi a este pescador, me llamó la atención inmediatamente por sus ropas viejas, su mano enyesada y por estar pescando dentro del puerto. No se si con motivo o sin, pero con los tiempos que corren, pensé que se trataba de su única forma de comer algo de pescado, no tenía muy claro cómo fotografiarlo ya que me parecía que se confundiría mucho con ese fondo oscuro, así que pasé de largo para no malgastar las últimas fotos.

Continué unos cinco metros y justo me crucé con el otro hombre, todo trajeado y con sus gafas de sol. Sin girarme, medí la luz y ajusté los valores de exposición esperando que al girar me encontrara al hombre trajeado en mitad de la acera pasando de largo pero sirviéndome de contraste.

Pero me encontré con algo mejor, se paró a hablar con el pescador, disparé la foto,  se agachó a ver lo que había pescado y volví a disparar. Ahí se terminó la película. Al revelar, efectivamente la última foto estaba cortada por la mitad.

Saber que sólo me quedaban unas pocas fotos me hizo parar a observar mejor la escena y ver que el pescador no resaltaría sobre ese fondo oscuro. Probablemente con la cámara digital hubiese hecho la foto sólo con el pescador y me hubiese marchado a casa, con una foto sin más. Pero el hecho de no haber disparado la foto a la primera porque sabía que no tendría una segunda oportunidad, me hizo quedarme con las ganas y aprovechar la entrada en escena del hombre del traje. Por eso es por lo que merece la pena continuar disparando en analógico pese a todos los problemas que pueda suponer hoy en día.

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