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Este sábado fui por segunda vez a cubrir un partido de baloncesto para el Última Hora. Esta vez era un partido de LEB Plata entre el Palma Air Nostrum y el Clínicas Rincón.

No tenía muy buenos recuerdos de la última vez que estuve haciendo fotos de basket, no sabía ni dónde tenía que colocarme ni qué fotos eran “las buenas”, así que nada más llegar al pabellón y bajar a la pista me acerqué a dos fotógrafos para pedirles algunos consejos. Me sorprendió saber que podía moverme libremente por toda la pista siempre y cuando no invadiera el terreno de juego ni pasara por delante de los banquillos.

En la bolsa llevaba además del cuerpo de la cámara, un 80-200mm prestado al que le han pasado por encima muchos años y todavía más manos de alumnos del CEF, por lo que pese a ser muy luminoso (f/2.8) la velocidad en el enfoque no es uno de sus puntos fuertes. Además llevaba el 24-70mm más por si acaso que porque pensara utilizarlo. También el flash SB900 por si me hacía falta para alguna foto de los entrenadores o por si surgía la necesidad de utilizarlo… Es decir, mi idea era pasarme todo el partido con la D800 y el 80-200mm en la mano y que lo otro se quedara en la bolsa.

A medida que avanzaba el partido me iba agobiando más y más utilizando el 80-200 con enfoque contínuo puntual. He notado una gran mejora en el enfoque contínuo (el que Nikon llama 3D) de la D700 a la D800, pero aún así, con tantos jugadores cruzándose en un espacio tan reducido, el enfoque con el 80-200 se me perdía en muchas fotos, así que decidí utilizar el 24-70mm

De cada día me siento más cómodo con este objetivo. Hay que estar cerca de lo que fotografiamos, y como os he dicho antes, podía estar incluso junto a la canasta así que seguro que en algún momento los jugadores se acercarían lo suficiente como para aprovechar ese objetivo en angular y mientras tanto podría utilizarlo a 70mm que erá más que suficiente para captar los momentos de acción.

Las fotos de basket suelen pedir formatos verticales, así que la mayoría de las fotos que hice fueron en formato vertical, finalmente la que publicaron en el diario fue esta:

En JPEG sí, pero no me convence

Disparando para prensa me piden que haga las fotos directamente en JPEG por temas de practicidad y tiempos.

No es una mala opción teniendo en cuenta el tiempo en descargar y procesar que ahorramos. Además tendríamos que llevar decenas de tarjetas de memoria para cubrir un partido de fútbol o basket disparando ráfagas de fotos de 45mb … en este caso el RAW práctico, no es que sea demasiado.

El tema es que no me siento cómodo dejando a la cámara que procese las fotos a su antojo para ofrecerme un JPEG que debería de ser siempre un formato de archivo para foto final. Uno de los motivos por los que no me gusta disparar directamente en JPEG es el siguiente:

¿Cómo es posible que dos fotos disparadas con idénticas condiciones sean tan diferentes?

Disparé las fotos en ráfaga, por lo que no hay ni un segundo entre una y otra, no utilicé flash en ninguna de las dos ni ninguno de los otros fotógrafos estaba utilizando un flash que pudiese iluminar al entrenador del Palma Air Nostrum… entonces ¿Por qué en la segunda foto el entrenador aparece con más luminosidad que en la primera?

Personalmente me gusta más la segunda foto porque esa luminosidad ayuda a que el entrenador destaque sobre el fondo, pero, ¿y si sólo hubiese disparado la primera foto confiando en que la cámara me procesaría el JPEG como en la segunda foto?

En fin, el JPEG en este caso es la solución práctica, la más útil y la que continuaré utilizando en prensa, pero no la que más me convence.

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