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Cursos de fotografía

Cursos de fotografía en Palma de Mallorca

Sobre mi

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Algo más sobre mi

Nací en 1986, y aunque me gustaría poder decir que lo hice con una cámara bajo el brazo, tengo que admitir que no fue así. No descubrí la fotografía hasta los 19 años,  en parte por la complicación que suponía aprender a hacer fotos cuando la fotografía era predominantemente analógica, pero más todavía, porque hasta que no me fui a estudiar Veterinaria a León, una provincia sin mar, el windsurf ocupaba prácticamente todo mi tiempo de ocio. Disfrutaba, me sentía libre, sin preocupaciones navegando sobre la tabla. Al llegar a León y pasar largas temporadas sin ver el Mediterráneo, no me quedó más remedio que adaptarme a la nueva situación y buscar otras cosas que hacer en mi tiempo libre, la escalada era una buena opción en esa zona, así que dos o tres días a la semana iba al rocódromo con los amigos y el fin de semana salíamos a la montaña. Descubrí que el mar no me había cautivado por si mismo, sino que lo que admiraba era algo tan simple y maravilloso como la Naturaleza. Entonces sí, me colgué la cámara al hombro.

Hace tan sólo unos años, regresé a Mallorca, donde vivo actualmente, ya con un título que me capacitaba para trabajar como veterinario, eso ponía. Así que era el momento de plantearse el futuro laboral. Tenía que trabajar de veterinario, pero, ¿en serio me veía con la bata blanca o pijama verde, dentro de una clínica curando mascotas toda la vida?. No lo tenía claro, así que a la vez que empezaba un curso de fotografía profesional, decidí empezar a estudiar unas oposiciones a inspector de sanidad. Al fin y al cabo, había tardado algo más de cinco años para conseguir un título y tenía que aprovecharlo de algún modo, esa era mi única motivación para seguir estudiando las oposiciones, así que entre la falta de motivación y las ganas de salir a hacer fotos, no conseguía centrarme.

Como fotógrafo

Costó tomar la decisión, pero finalmente me animé, o me arriesgué, no lo tengo claro todavía, a plantearme la vida laboral como fotógrafo. Eso significaba que renunciaba al mundo de la veterinaria, al que posiblemente nunca podré ni tan sólo acercarme laboralmente y que, a partir de ese momento, mi única fuente de ingresos serían mis fotografías.

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Ya durante mis estudios, comencé a enviar fotografías a los bancos de imágenes, o agencias de fotografía. Todavía recuerdo cuando vendí mi primera foto, una imagen de una vaca asturiana sobre un prado. Me pagaron una miseria, pero eso significaba que a alguien le había gustado realmente esa foto, aunque fuese poco, había pagado por ella y nadie paga por algo que no le gusta, eso me llenó de felicidad.

Con el tiempo, he ido ampliando mi colección de fotografías en esas agencias, y continúo haciéndolo. Eso ha hecho que muchas de mis fotografías se publiquen en rincones del mundo en los que nunca hubiese pensado que se publicarían.

Esa colección está compuesta principalmente por imágenes de mis viajes y de mis salidas fotográficas por la Isla. También forman parte de ésta, las fotografías gastronómicas que preparo en mi estudio y en menor medida, algunas sesiones de retrato o de conceptos con personas como protagonistas.

Puedes encontrar esa colección en varias agencias. iStock, Dreamstime y Agefotostock son algunas de ellas.

Además de mis trabajos para agencias de fotografías, cubro las necesidades fotográficas actuales de las pequeñas y medianas empresas, generalmente tomando fotografías que les sirven para ilustrar sus páginas web, decorar sus negocios o promocionar sus empresas a través de la publicidad, con imágenes interesantes que les permiten diferenciarse de la competencia.

Entre estos negocios se encuentran desde particulares que alquilan su vivienda en determinadas épocas del año y quieren buenas fotos para llegar a más clientes y más rápidamente, hasta hoteles y restaurantes, pasando por farmacias, tiendas de ropa, talleres y despachos de profesionales independientes.

Me encanta el reportaje, contar historias con unas pocas fotos, la sensación de saber que necesitas captar una imagen que cuente algo y que tan sólo dispones de unos minutos, a veces segundos, para conseguirla. Desde hace algo más de un año, trabajo periódicamente como colaborador en el diario Ultima Hora, el diario local de mayor tirada de la Isla. Esto me permite acudir a eventos y tener acceso a lugares a los que no podría ir por mi cuenta. También me obliga a coger la cámara a deshoras, en días festivos, para fotografiar temas que no me atraen nada, pero de los que siempre intento aprender algo. En estos casos, intento sacar algo bueno de esos trabajos y tomármelo de la mejor manera posible, pensando en que llegarán otros reportajes más interesantes, es la única forma de que compense estar despierto a las 5 de la madrugada fotografiando en una discoteca el día de Nochebuena.

 Cursos y talleres de fotografía

Amo la fotografía, es un arte que te permite aprender continuamente cosas nuevas, acercarte a nuevos temas, a nuevas personas, retratarlos y contar historias en una o varias imágenes. Requiere aprender mucha técnica, dominarla, para lograr ser capaz de olvidarse de toda esa técnica antes de cada disparo y centrarse en lo que estamos viendo y sintiendo.

Periódicamente organizo cursos y talleres de fotografía en Mallorca Fotográfica. En ellos enseño desde detalles de técnica básica, hasta cómo aplicar esa técnica y dejar fluir la creatividad que cada uno lleva dentro. Me encanta ver la cara que ponen los alumnos cuando aprenden la técnica que se aplicó en esa foto que vieron en internet y que les había encantado, o encontrármelos en un evento, en mitad del bullicio, parados mientras todo el mundo pasa a su alrededor, fijándose bien en la escena que tienen delante, en las sensaciones que reciben, pensando en lo que está pasando, por qué está pasando y verlos que después de unos segundos de reflexión lo tienen claro y empiezan a crear sus fotos.

Una cita

Hace poco leí unas frases, no son exactamente una cita, es más una parábola que nos divide en dos tipos de personas, uno de ellos sigue este consejo:

La vida es como un pastel de manzana con un número limitado de trozos. Si se queda sin trozos, encuentre otro manzano y hornee otro pastel

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